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En acciónenred partimos de la convicción de que asumir el valor de la igualdad entre mujeres y hombres, también el de la libertad, como perspectiva social e individual, es beneficioso para todas las personas y para la sociedad que compartimos. El compromiso activo de la ciudadanía con dichos valores, permitiría lograr los cambios necesarios en nuestras relaciones para continuar avanzando hasta erradicar la discriminación que

hoy siguen padeciendo las mujeres, así como el perjudicial sexismo que nos afecta a unas y otros.
Por eso nuestro grito de ¡Tira por la igualdad!
Un llamamiento a que sumes tu fuerza en esa dirección para conseguir vencer los obstáculos que lastran el otro lado de la cuerda:
  • Permanece, a pesar de los importantes cambios, la influencia de mentalidades que atribuyen diferentes cualidades y patrones de conducta, y que nos presiona y que limita nuestra libertad para elegir cómo queremos ser. La sociedad no da todavía respuestas satisfactorias a preguntas como éstas: ¿Por qué hay tan pocas mujeres en carreras técnicas? ¿Por qué dedican las mujeres más del doble de tiempo que los hombres a las tareas del hogar? ¿Por qué muchos hombres tienen, en alguna medida, dificultades en el campo emocional? Obedece todo ello, sin duda, a pautas de comportamiento que acarrean sufrimiento para las mujeres y para los hombres.
  • La dicotomía, masculino-femenino, que enraíza en el  heterosexismo, genera desigualdad y discriminación ­para quienes por su orientación sexual (gay, lesbiana, bisexual) o por su identidad (por ejemplo, transexual) la cuestionan.
  • Se mantienen discriminaciones hacia las mujeres como la desigualdad salarial, la mayor dificultad para acceder al empleo o mayor precariedad en el que consiguen, la menor, insignificante en muchas casos, presencia de mujeres en cargos directivos, etc. Sobre las mujeres sigue recayendo la responsabilidad de compaginar la vida familiar y la laboral ante la falta de recursos públicos y la escasa incorporación de los hombres a las tareas domésticas y al cuidado de quienes conviven en el hogar y lo necesitan. Esto implica para ellas muchas renuncias personales y perjuicios derivados de determinadas opciones laborales: la reducción de la jornada de trabajo, excedencias, periodos sin cotizar, etc.
  • La permanencia de una insoportable violencia sexista que padecen las mujeres y que urge erradicar.
Para que desaparezcan estos problemas, que atenazan por el otro lado la cuerda de la que proponemos tirar y, así, conseguir la igualdad, son necesarias transformaciones en los valores y actitudes de la ciudadanía y, consecuentemente, de los poderes públicos. Transformaciones encaminadas a garantizar una mayor protección social, redistribución y reconocimiento de las tareas, al tiempo que se establecen medidas que fortalezcan la autonomía de las mujeres y aumenten la capacidad de elección de unas y otros.
En la actual situación de crisis económica se hace más necesario, si cabe, ejercer presión contra los recortes en gastos y derechos sociales que alejan la meta de la igualdad. No puede la igualdad relegarse a un segundo plano ya que es condición necesaria para avanzar hacia una sociedad más humana y más justa.
Hay que seguir tirando de la cuerda, codo con codo, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, personas autóctonas o inmigrantes… Toda la ciudadanía tirando junta para vencer a ese otro injusto extremo de la cuerda.
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